ENTREVISTAS
  21-06-2019
ENTREVISTA A GLORIA AMPARO QUEVEDO DÍAZ

Proyectos de fortalecimiento productivo en productores agropecuarios de Colombia

Gloria Amparo Quevedo Díaz cuenta con una amplia trayectoria en la coordinación de proyectos de desarrollo productivo en contextos de ruralidad en Colombia. En este diálogo recupera los desafíos de articular las necesidades de los pequeños productores con las dimensiones de la sustentabilidad, la alfabetización digital, las metodologías participativas y la inclusión social.

Por Mora Laiño*

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La Ing. Agr. Gloria Amparo Quevedo Díaz


¿Cuáles son las particularidades de los proyectos de fortalecimiento productivo en contextos rurales que lidera como parte de su trabajo en el Centro Regional de Productividad e Innovación del Cauca (CREPIC) en Colombia? ¿Cómo impactan sus resultados en el mundo rural?

Somos un Centro Regional sin ánimo de lucro creado en el año 2000 por parte de la entidad rectora en temas de ciencia, tecnología e innovación, llamada “COLCIENCIAS”. El Centro nace como respuesta a la necesidad de articular y catalizar los esfuerzos de organizaciones públicas, privadas y de la academia para resolver los retos productivos que hay en el entorno.

El CREPIC se ha consolidado como una entidad interfaz entre la academia, el Estado y el sector productivo, convirtiéndose con el tiempo en una plataforma multiactor donde se dinamizan propuestas para promover la competitividad y la productividad regional. Hasta el momento hemos acompañado a 120 organizaciones de productores, basando casi todos nuestros apoyos, en redes empresariales que son asociativas y sostenibles. A nivel regional tenemos retos dirigidos a apoyar productores agropecuarios de pequeña escala que enfrentan distintas dificultades, algunas ligadas a la tenencia de la tierra y al poco espacio productivo que tienen por familia. El propósito es que, por medio de la asociatividad, puedan trabajar juntos y mejorar sus condiciones de mercado, de volúmenes, y de proveedores.

¿Cómo se articula con los otros actores sociales involucrados en los proyectos: las asociaciones de productores, el Estado es sus distintos niveles, el sector privado y la academia?

La articulación con los actores surge de las demandas que nacen en las propias cadenas productivas. Lo que nos ha funcionado muy bien es trabajar en un reto productivo que necesite de la articulación de diferentes capacidades.

De la cadena productiva surge una necesidad y desde el Centro buscamos identificar cuáles son las instituciones que están dentro de su contexto, haciendo un mapeo de actores y poniendo atención a cómo están las relaciones con el sector público, a nivel local. Luego, la resolución de esas demandas también depende de que estén dentro de los objetivos que se hayan fijado a nivel departamental o nacional.

Metodológicamente, lo que hacemos es identificar los problemas junto con el sector académico para desarrollar conjuntamente con las organizaciones, la mejor alternativa orientada a la resolución de cierta problemática específica. Luego de haber identificado y socializado las propuestas a desarrollar, cada actor se vincula y participa con responsabilidades y aportes concretos en la formulación de proyectos, buscando la fuente de financiación y haciendo la gestión del proyecto. Es decir que la articulación la trabajamos en torno a una necesidad y a la formulación de un proyecto en forma conjunta.

¿Cuál es el rol que juega la alfabetización digital y la apropiación del conocimiento científico en contextos de ruralidad?

Son elementos muy valiosos porque además de las brechas que hemos identificado en las condiciones de productividad, hay una brecha más profunda vinculada con el acceso y el aprovechamiento de las tecnologías en el sector rural. Actualmente, la economía digital está proponiendo otras formas de economía vinculadas a las ventajas del e-commerce o comercio electrónico.

En nuestro caso, como tenemos un sector productivo que es muy incipiente en temas de acceso tecnológico, se incluyen intermediarios en un modelo de negocio que termina siendo muy desigual. Esto sucede por ejemplo con el café. Al campesino productor se le reconoce solamente el 1% del valor que obtiene en el mercado, entonces hay productores que asumen los riesgos de la producción pero que realmente no se están beneficiando de las ganancias. Ahí la tecnología ofrece la posibilidad de acceder a otros mercados más especializados que valoren mejor el trabajo que hacen estos grupos.

La alfabetización cumple un papel destacado. Por eso trabajamos en la inserción tecnológica de los productores para que puedan desarrollar habilidades no solo mediante procesos educativos formales. La alfabetización puede darse a través de capacitaciones entre campesinos o formando formadores. Buscamos desarrollar un enfoque pedagógico que permita acercar la tecnología y su aprovechamiento de manera sencilla. También trabajamos un enfoque vinculado al diálogo de saberes, buscando reconocer los saberes que tienen los productores para construir desde ahí las soluciones que necesitan.

Hoja de ruta

Gloria Amparo Quevedo Díaz es ingeniera agropecuaria con una trayectoria de 10 años en la dirección y coordinación de más de 24 proyectos que atienden diversas problemáticas tanto educativas como productivas, enmarcadas en procesos de inclusión social y articulación de la productividad y competitividad. Actualmente dirige y asesora metodológicamente el Proyecto para el Fortalecimiento de la Unidad de Inteligencia Competitiva para Facilitar la Toma de Decisión en el Centro Regional de Productividad e Innovación del Cauca (CREPIC) en Colombia. Ha participado en la formulación de diversos proyectos de desarrollo productivo, ha obtenido becas para capacitarse el exterior, ha ejercido la docencia, y se ha capacitado en el área de educación popular y gestión de transferencia tecnológica.



¿Cuáles son los desafíos de integrar la dimensión de la sustentabilidad en proyectos productivos regionales? ¿Y cuáles las implicancias (dificultades, beneficios, riesgos) de incorporar la perspectiva de género en el diseño de los proyectos?

Desde el Centro Regional vemos la sustentabilidad a partir de dos aspectos: el económico y el ambiental. Desde lo económico, las intervenciones están diseñadas para que al finalizar un proyecto haya una serie de competencias y de capacidades instaladas en los grupos campesinos. Es decir, realizamos intervenciones que propicien el conocimiento para que luego puedan seguir operando sin depender de nosotros.

En lo que respecta a la parte ambiental, como lineamiento estratégico tratamos de conciliar la producción con lo ambiental. Trabajamos con actividades económicas que, en muchos casos, generan una gran carga de contaminación en un ecosistema. Esto sucede, por ejemplo, con la cadena piscícola (peces en estanques, ríos o lagunas) en la producción de truchas y tilapia. La producción de trucha implica dos desafíos ambientales. Por un lado, la contaminación del agua de montaña que es agua dulce de excelente calidad y, por otro lado, lo que sucede durante la etapa final del viscerado, ya que sus desechos se arrojaban al río. Desde el año 2008 empezamos a trabajar con un grupo de la Universidad de Cauca y, tras años de investigación y trabajo, encontramos una solución para cada problema.

Generamos una alternativa de aprovechamiento de las vísceras para la producción de aceites esenciales, harina, silaje y alimentos probióticos, mientras que, para resolver la problemática del agua, se diseñaron unos estanques y se coloraron unas plantas para tratar los efluentes del agua al río. Además, las comunidades se capacitaron en el diseño y la implementación de los estanques para que puedan hacerlo ellas mismas.

Con las implicancias de incorporar la perspectiva de género siempre surgen nuevos retos; sobre todo con la participación que tienen las mujeres en la toma de decisiones de los negocios. Si bien siguen siendo comunidades muy patriarcales, hemos logrado coordinar habilidades y aptitudes para trabajar con mayor igualdad. Estamos trabajando mucho para que, sobre todo los productores, entiendan que la participación de la mujer tiene que ir más allá de la carga laboral no remunerada en el hogar.

La participación de las mujeres en los procesos le otorga calidad, principalmente en la cosecha y en el empaquetamiento de los productos. Todavía hay muchos estereotipos que romper, pero hacemos diferentes tipos de entrenamientos dirigidos a fortalecer a las mujeres emprendedoras del sector agropecuario, dándoles herramientas, buscando inspirarlas con otras experiencias, y tejiendo redes con otras mujeres que hacen lo mismo.

¿Cómo se integran las herramientas educativas en el fortalecimiento de las capacidades de los sectores productivos?

Todas las intervenciones las hacemos a través de enfoques pedagógicos y comunicativos. Las herramientas que normalmente utilizamos son los talleres de comunicación y de liderazgo, sobre todo en el área rural para la formación de comités que trabajan dentro de cada cadena productiva. De esta forma, trabajamos conjuntamente el tema de capacitación. La transferencia que proponemos se da a través de entrenamientos, talleres y participación en eventos. De a poco, estos grupos han ido superando diferentes obstáculos que se les presentaban en relación, por ejemplo, a los distintos niveles de conflicto que se generaban al trabajar con un grupo grande de personas. Cuando se logra mediar en esos conflictos, se empiezan a organizar para trabajar y vender juntos, y es eso es muy positivo.

¿Qué tipo de metodologías considera apropiadas para garantizar la apropiación del conocimiento y el fortalecimiento de las propias organizaciones?

Para nosotros las metodologías tienen que ser participativas. Buscamos que haya procesos de colaboración horizontales, de relación igualitaria, donde se valore y reconozca el conocimiento que tienen las comunidades pero que, al mismo tiempo, se pueda ampliar el diálogo con aquello que nosotros sabemos y que hemos organizado y traducido para que lo puedan adoptar.

Actualmente estamos probando diferentes metodologías, una es la “educación para la innovación” que busca generar habilidades y competencias para promover un pensamiento crítico y creativo que pueda facilitar procesos de mejora y de valor agregado.

Utilizamos metodologías ágiles aplicadas al sector rural, trabajamos sobre los modelos de negocios de forma participativa y reflexiva. Los grupos de campesinos están envejeciendo y eso implica el desafío de incorporar a los más jóvenes a las organizaciones, pero de una manera diferente, por ejemplo mediante las técnicas educativas de Montessori.

¿Cómo se incorporan los saberes de las comunidades y su relación con el territorio a la planificación de proyectos integrales de inclusión social?

Trabajamos normalmente con una plataforma para dar soporte y articular con lo que las comunidades requieren. Buscamos integrar los saberes que tiene la comunidad alrededor de un problema que les esté afectando, sin imponer soluciones desde afuera. Tenemos una visión compartida que hace mucho más fácil trabajar con los saberes de las comunidades para lograr intervenciones más integrales y más efectivas, que perduren en el tiempo y que tengan un impacto para transformar la realidad.

Como punto regional estamos siempre dispuestos, no solo a trabajar con las comunidades, sino también a compartir y a aprender de ellos. Nuestras puertas están abiertas para cualquier información o profundización que quieran trabajar. Creemos que el conocimiento viene de todos lados porque finalmente los problemas son comunes, no son tan específicos como a veces se piensa. Hay muchas personas que ya han enfrentado ciertas dificultades similares y que ahora nos pueden ayudar a nosotros a superarlas de la mejor manera.




*Integrante del Programa de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo Sustentable (CITIDES). Secretaría de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.
PRODUCIDO POR LA DIRECCIÓN DE PRENSA Y COMUNICACIÓN DE LA SECRETARÍA DE GOBIERNO DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN PRODUCTIVA.