ENTREVISTAS
  02-08-2019
Entrevista al Dr. Miguel Ángel Blesa

“El sistema científico tiene que demostrar que lo que aporta a la sociedad es útil”

El Dr. Miguel Ángel Blesa dirige el Doctorado en Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y lidera el proyecto “En qué conurbano queremos vivir” del que habla en esta entrevista. Cuál es y cómo debería ser la relación de la ciencia con la tecnología y cuál su aporte al desarrollo sustentable, son otros de los temas abordados en esta nota. Por último, reflexiona sobre el aprendizaje que le dejó su paso por la función pública como Secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Por Lic. Dolores Yañez (*)

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Miguel Ángel Blesa


Si tuviera que señalar las dimensiones y encrucijadas más complejas que se asocian al desarrollo sustentable ¿Cuáles mencionaría?

El ritmo de cambio actual en temas como tecnología, empleo, sustentabilidad en general, es muy grande. Está todo cambiando tanto que realmente no sabemos muy bien cuáles son las aptitudes que tendría que tener la gente dentro de veinte años para vivir dignamente en esa nueva sociedad que se está forjando. Y se me ocurre que eso es lo más complejo de todo. Y hay un montón de cosas que se entrecruzan. Primero, la educación, sin duda, pero no cualquier educación, sino una que tenga como basamento la idea de educar para convivir en paz, armonía e igualdad. Y eso significa, entre otras cosas, capacitar a la gente para las nuevas tecnologías alcanzando una igualdad razonable entre regiones y naciones del planeta.

La desigualdad está creciendo, fuertemente, entre regiones y dentro de cada región. Son muy pocos los países donde la desigualdad es baja, probablemente, los países nórdicos de Europa, que son chicos y muy especiales. Pero sino, en general, las tensiones que genera esa desigualdad y los cambios asociados a la globalización son una fuente de inconvenientes realmente muy grande. Por ejemplo, el famoso caso de los chalecos amarillos de Francia, en realidad es una reacción frente al hecho de que la agricultura se hace más barata en otros lugares como en Rumania. Entonces, los agricultores franceses pierden competitividad y la gente reacciona porque la forma de vida de los franceses se ve amenazada. Eso se replica en muchos lugares en el mundo y genera tensiones realmente importantes.

La atención protagónica que genera la agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) plantea el interrogante de qué lugar se le da a los problemas del propio contexto nacional y regional ¿Qué opina sobre eso?

Es fundamental aplicar la agenda 2030 y los 17 ODS en Argentina y Latinoamérica. Es obviamente diferente a aplicarlo en Europa, China o África. Acá tenemos problemas muy graves de pobreza, educación y desigualdad. Argentina es un país súper urbanizado, alrededor del 92% de la población vive en ciudades. Eso plantea uno de los temas que hay que tener en cuenta. La educación es otro tema, el retroceso de la educación pública es un problema de la Argentina que debe resolverse. El problema del envejecimiento de la población, en cambio, es un problema mucho más generalizado. Pero probablemente sea mucho menos importante en África, que en el resto del mundo. En Argentina esto se asocia a uno de los grandes problemas estructurales que es el sistema jubilatorio. Entonces, este tipo de problemas están presentes, de manera distinta en distintos lugares del mundo.

El efecto del cambio climático también afecta de manera distinta en distintos países. En Argentina, que es un país agrícola, el problema de las sequías e inundaciones, que van a ir aumentando a medida que empeore el cambio climático, es un problema sumamente grave. También es un problema muy importante el avance de las enfermedades infecciosas, como dengue, chikungunya y zica, que tienen que ver con la ubicación geográfica del país.

Recientemente, dada la crisis de financiamiento que atraviesa el sector científico y tecnológico argentino, se han reanudado los debates sobre el rol de la ciencia en el desarrollo nacional ¿Qué rol asocia a la actividad de los científicos en ese contexto?

Yo voy a hacer una paráfrasis de una frase conocida. Voy a decir que “la ciencia es demasiado importante para dejarla en manos de los científicos”. La ciencia debería ser un tema de importancia nacional. Si los no-científicos no reconocen recibir ningún beneficio de la ciencia, entonces la ciencia se transforma en algo similar a un arte, o, por ejemplo, a mantener el Teatro Colón. Es, obviamente, algo muy importante, pero que no le cambia la vida al 99,9 % de los habitantes del país.

La ciencia es fundamental para el desarrollo y debe devolverle a la sociedad los beneficios que se logran invirtiendo en ciencia y tecnología. En realidad, tenemos que hablar de las ciencias, en plural. Hay aspectos de las ciencias que apuntan a explorar las fronteras del conocimiento y eso es muy importante mantenerlo, porque es el basamento de todo lo que es la ciencia en su totalidad. Argentina ha tenido tradicionalmente un buen nivel en la ciencia que explora la frontera del conocimiento pero enfrenta serias dificultades en entrelazar la ciencia con el desarrollo tecnológico. Ese es uno de los grandes desafíos que tiene la ciencia en este país. Lograr que la producción, la innovación productiva aproveche las cosas que puede hacer la ciencia, es un problema complejo que no es solo de los científicos. Los científicos en sí, no son capaces de imaginar o estructurar una empresa exitosa.

La lógica de una empresa que produce bienes y servicios es muy distinta de la lógica del investigador científico que trata de entender cómo funciona el mundo material que nos rodea. Entonces el científico tiene que aportar lo que él sabe hacer. El problema es que debemos imbricar un sistema complejo en el cual la producción de bienes y servicios tenga componentes científico-tecnológicos, porque si no siempre vamos a salir perdiendo en el intercambio del comercio exterior.

¿Por qué cree que es tan complejo articular entre estos dos sectores, más allá de que manejen lógicas diferentes? ¿Por qué no se puede establecer una lógica común?

Hay muchos factores. Uno sin duda es que las crisis recurrentes de la Argentina dificultan cualquier planificación empresarial. Si uno piensa en este momento, la gran dificultad empresarial en Argentina es el capital y las únicas empresas que han tenido éxito internacional son las que tienen que ver con el uso del software, con las TICs en general, donde la inversión del capital es muy pequeña. Entonces, esas empresas se han desarrollado bien y pueden avanzar.

En cambio, si pensamos en un panorama actual como el de la industria nuclear, está sufriendo fuertemente porque es una industria de capital intensivo. Se necesitan inversiones de capital muy grandes y los frutos de ese emprendimiento tecnológico se ven reflejados en períodos de 10 años. Entonces, construir una nueva central nuclear, requiere tiempos muy largos y capitales de magnitud. La falta de esos capitales es precisamente el gran déficit de la estructura socio económica del país en este momento. No creo que esto se pueda resolver a menos que se tenga una estructura productiva y condiciones económicas más estables que las que hemos tenido históricamente en la Argentina desde que yo tengo uso de razón. Yo nací en el año 1942 y ya cuando tenía 8 años hubo una crisis en la cual se decía que estábamos comiendo pan de mijo porque no había harina de trigo. Esas son crisis impensables, que en nuestro país suceden sistemáticamente cada 10 años aproximadamente, y no le encontramos la salida. Y no son los científicos los que entran en crisis, es la sociedad toda. Tenemos que encontrar una nueva forma de estructuración socio-político-económica y éste es un tema de toda la sociedad.

¿Cómo se articula esto con el tránsito hacia un desarrollo más sustentable?

Si no hay ciencia, difícilmente vamos a tener desarrollo sustentable. No alcanza con la ciencia para tener desarrollo sustentable, pero sin ciencia no hay desarrollo sustentable. Vamos a seguir generando productos de bajo valor agregado sujetos a la fuerte exportación de commodities sin ningún tipo de poder de negociación con respecto a la comercialización de nuestros productos. Y en ese sentido, desarrollar la ciencia, significa desarrollarla inteligentemente. Yo hice mi postdoctorado en EEUU, en el año 1970, en esa época Brasil estaba muy por atrás de la Argentina respecto al desarrollo científico. Lo mismo ocurría en China. Ellos se plantearon un modelo de desarrollo científico muy diferente al de la Argentina. ¿Cuál era ese modelo? Elegir temas en los cuales les interesaba desarrollarse y enviar sus científicos a capacitarse al exterior en esos temas. En otras palabras, la capacitación en el exterior se hacía pensando ya de entrada en áreas tecnológicas bien concretas. Y el resultado es otro. Jorge Sábato lo decía, lo que se puede copiar hay que copiarlo, recién después inventemos lo nuevo, pero en ese sentido yo creo que los argentinos hemos pecado de soberbios, como siempre, y nos ha ido mal, como siempre.

¿En qué consiste la iniciativa “En qué conurbano queremos vivir” y cuál es su objetivo?

En estos momentos estoy contratado en la Universidad de San Martín, como profesor y ahí me puse a ver cómo es la ciencia y la tecnología en el conurbano. Los dos organismos de ciencia y técnica que tienen presencia importante en el conurbano son el CONICET y la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la Provincia de Buenos Aires. Inmediatamente, la pregunta que me hice es: ¿Si el conurbano representa el 25% de la población del país, qué fracción de investigadores del CONICET están ahí? La de investigadores individuales no la tengo pero sí tengo la de los institutos que dependen del CONICET y es muchísimo más bajo que eso, un 10%. Y no son los institutos más grandes, sino los más pequeños y recientes.

Con la CIC pasa lo mismo, son muy pocas las unidades asociadas que están en el conurbano, no llegan al 15%. Es obvio que no se ha desarrollado la ciencia y la tecnología en el conurbano. Para asentarse en el territorio hay que atender los problemas del territorio que están todos conectados con el desarrollo sustentable. Entonces, la iniciativa que se plasmó a raíz de tomar conciencia de esta situación fue tomando como base el documento que elaboró la Comisión Asesora para el Desarrollo Sustentable (CADES ).

El objetivo es conformar una red de investigadores y proyectos de investigación aprovechando todas las capacidades del conurbano para apoyar a la gestión provincial en la toma de decisiones acerca del desarrollo sustentable en el conurbano. De esa manera, se está trabajando con 9 universidades públicas radicadas en el conurbano, muchas creadas recientemente, que recién están explorando temas de ciencia y tecnología. Son universidades chicas, con poca tradición, pero que están viendo cómo hacer investigación científica. Así entre las universidades del conurbano nos apoyamos mutuamente y desarrollamos capacidades. Este proyecto apunta a desarrollar proyectos integrados de investigación en 4 ejes:

  • La salud y la contaminación: hay mucha gente trabajando en temas que tienen que ver con la contaminación del agua, del aire y del suelo y cómo afecta eso a la salud pública. También en temas asociados al efecto del cambio climático sobre las enfermedades emergentes. Pero todos esos pequeños proyectos ganan en visibilidad, importancia e impacto si se estructuran en una red donde todos discuten lo que están haciendo y se complementan.
  • Patrones de producción y consumo: qué se produce en el conurbano. Hay algunos ejemplos de tecnología de altísimo nivel como en el Centro Atómico Ezeiza en donde se está construyendo un nuevo reactor nuclear para producción de radioisótopos y para ensayo de materiales. Pero al mismo tiempo las actividades agrícolas periurbanas y los cinturones frutihortícolas están en condiciones extremadamente precarizadas. Entonces de qué manera repensar los patrones de producción y de consumo que implican. O qué hacemos con los residuos es otro paquete grande que se analiza.
  • Aspectos sociales: las migraciones, la educación, el trabajo, la seguridad, qué hacemos con todos esos factores cruciales.
  • El territorio, el paisaje y el urbanismo: de qué manera administramos el territorio, no podemos crecer sin planificación, no se pueden instalar viviendas en lugares no aptos, no se pueden usar mal los cursos de agua, además, las viviendas deben construirse con nuevos criterios para enfrentar la necesidad de consumir menos energía.


¿Cuáles son los principales problemas que presenta el conurbano bonaerense en términos de sustentabilidad?

El conurbano es una zona desangelada de la Argentina, tiene bolsones de riqueza que pueden llegar a ser obscenos pero también tiene grandes extensiones de zonas totalmente precarias de alta concentración de gente y de muy baja infraestructura y capacidad de generar trabajo. El conurbano concentra algo así como el 25% de la población del país y el 40% de la provincia de Buenos Aires, sin contar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Estamos hablando del primer, segundo y tercer cordón de ciudades y municipios que están alrededor de CABA.

Esta zona sufre el problema de la urbanización acelerada de la población, hay migraciones internas muy fuertes que generan asentamientos precarios con urbanizaciones nada planificadas y muchas veces en sitios no aptos para la vida humana. Eso conlleva una degradación ambiental enorme. Es por eso que los cursos de agua que atraviesan el conurbano están muy contaminados como el Riachuelo y el Reconquista, que son dos ejemplos muy claros. El transporte es un tema gravísimo. No hay un plan adecuado para racionalizar los mecanismos de transporte. Y si pensamos que eso ocurre en un momento en que los paradigmas de transporte y energía en el mundo están cambiando totalmente, nos damos cuenta de que el conurbano es una zona extremadamente vulnerable y que puede retroceder aún más si no se planifica qué hacer adecuadamente en el futuro.

La descentralización de trámites, la necesidad de mover menos a la gente, usando para eso las TICs, uso de nuevas fuentes de energía para el transporte, etc. son temas candentes pero en un momento en el que la urgencia es la pobreza, que es muy alta y es lo primero que hay que atender. Yo promovería una planificación a largo plazo y vería la educación. Los chicos de las zonas carenciadas del conurbano tienen un futuro negro. La educación que están recibiendo no es adecuada, la contención social no es adecuada. Eso significa que en el futuro tienen pocas chances de poder insertarse en una sociedad organizada y floreciente.

¿Cuál fue el principal aprendizaje que le dejó su paso por la Secretaría de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva del por entonces MINCYT? ¿Qué lugar debería tener el desarrollo sustentable dentro de la política pública nacional?

Sin duda, mucho aprendizaje. Yo tomé el cargo de Secretario mirando hacia el interior del Sistema de Ciencia y Técnica que conozco mucho. Pero en realidad, la gestión implica mirar hacia afuera y ver desde la sociedad qué se puede hacer y cómo se puede convencer a los sectores que no son científicos de la necesidad de impulsar la ciencia y la tecnología. El sistema tiene que demostrar que lo que aporta es útil. Mi gran aprendizaje fue que a la política científica no la podemos dejar en manos de científicos. Sentí que yo tenía limitaciones porque había que encarar la gestión de estas políticas con una mirada mucho más abarcativa de lo que yo era capaz. Me imagino que en un esquema científico si me tomaba dos, tres, cuatro años, me iba a ubicar. Pero esos tiempos no existen en política.

El desarrollo sustentable ocupa un lugar importante dentro de la política pública nacional con el ex Ministerio de Ambiente, hoy Secretaría de Gobierno. Se han hecho esfuerzos importantes, uno de ellos es el Gabinete para el Cambio Climático que es uno de los temas más importantes dentro de este campo. Por supuesto también el Ministerio de Desarrollo Social que es fundamental para establecer políticas de desarrollo sustentable. Yo creo que los ODS son una excelente guía para mirar los problemas, hacia dónde debemos ir y cómo tomar decisiones. No se van a alcanzar todos estos objetivos en ningún país del planeta pero nos podemos ir aproximando a eso. Lo que tiene de bueno es que esto reemplaza fuertemente la visión economicista y consumista que primaba antes. El camino tiene que ser el de aceptar los conceptos del desarrollo sustentable y no hacer nada que atente contra esas ideas.

Hoja de ruta

El Dr. Miguel Ángel Blesa es Doctor en Química por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y Profesor de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) donde es Director del Doctorado en Ciencia y Tecnología Mención Química del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3iA). Fue Investigador Superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), donde actualmente es Investigador Emérito y anteriormente fue Gerente de Química y Coordinador de Actividades Ambientales. Fue Secretario de Planeamiento y Políticas del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación; Presidente de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias y actualmente es Presidente de la Asociación Interciencia. Recibió el Diploma al Mérito Konex en Química (2003), el Premio en Química de la Third World Academy of Science (TWAS) (2004), y el Premio MERCOSUR de Ciencia y Tecnología en la categoría Integración (2006). Es Doctor Honoris Causa por la UNSAM y Académico de la Academia Nacional de Ciencias (Córdoba) y la Academia de Ciencias Latinoamericana.





* Integrante del Programa de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo Sustentable (CITIDES). Secretaría de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación..
PRODUCIDO POR LA DIRECCIÓN DE PRENSA Y COMUNICACIÓN DE LA SECRETARÍA DE GOBIERNO DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN PRODUCTIVA.