NOVEDADES
  13-09-2019
ENTREVISTA

Innovación tecnológica y sustentabilidad: Los colores de la agricultura marplatense

Cristian Ruth Moyano es la directora de un proyecto de innovación tecnológica que busca aportar herramientas a la articulación entre el sector textil de la economía popular y la agricultura familiar. El impacto social, la interdisciplina y el trabajo colaborativo y solidario son las bases de una propuesta que busca valorizar la identidad local.

Por Mora Laiño*

Cristian Ruth Moyan
Cristian Ruth Moyano

¿En qué consiste el proyecto “Los colores de la agricultura marplatense” y a la resolución de qué problemas aporta?

El proyecto nace desde la tecnicatura en Industria Textil e Indumentaria que forma parte de la propuesta del Instituto Superior de Formación Técnica Nº 151 de Mar del Plata. Buscábamos un proyecto interdisciplinario y transversal que cubriera una necesidad real, que generara algún cambio en la ciudadanía. En principio se detectó que el cordón frutihortícola de Mar del Plata dejaba unos desperdicios enormes. A partir de ahí comenzamos a analizar la factibilidad de llevar adelante un proyecto que tuviera una base en la cuestión ambiental y en la salud.

El Proyecto tiene como objetivo principal el de aportar una herramienta de innovación tecnológica para la articulación entre el sector de la economía popular textil y el sector de la agricultura familiar. En ese aporte, la primera meta es la obtención de tintes naturales, a partir de los desechos frutihortícolas, para la aplicación en prendas textiles como tratamiento superficiales. Buscamos generar productos que permitan fortalecer y generar nuevas cadenas de valor sustentables en la economía popular con una impronta de identidad local  a través de su  paleta de colores.

Nuestro interés es poder replicar este proyecto en otras regiones del país, para luego poder hablar de “los colores de la agricultura argentina” en donde la paleta de color esté dada por la agricultura de cada lugar.

Buscamos hacer foco en el hacer, por eso hablamos de investigación activa. También trabajamos el concepto del “rescate”; de personas en situación de vulnerabilidad, y de aquella técnicas y materiales que están en desuso. Nuestros pueblos originarios trabajan el tinte natural pero luego, es el mercado el que muchas veces impone ciertas exigencias que los obligan a usar colores artificiales que no se encuentran en la naturaleza. Nuestra idea es rescatar esas técnicas en desuso pero devolverlas a las mismas comunidades con una impronta de innovación tecnológica que les permita estar más actualizadas en el mercado. Con este concepto de rescate comenzamos a analizar las cadenas de valor que intervenían; como la textil, regida por un uso indiscriminado del agua y, en muchos casos, explotación de la mano de obra.
En un primer análisis detectamos que en los países donde se producen los tintes artificiales, está comprobado que un alto porcentaje de los empleados contraen leucemia o cáncer de piel. La producción de pigmentos naturales en diferentes regiones del país y Latinoamérica, evitaría la importación del pigmento, reduciendo la energía y los costos de la logística, al usar desechos orgánicos, posibilitando el rehúso del agua residual y reduciendo la toxicidad y los efectos cancerígenos. Dando, en definitiva, una solución sostenible mediante el uso eficiente de recursos naturales.

Luego, analizamos la cadena de valor de la agricultura familiar, y encontramos que había cuestiones vinculadas con las necesidades de los trabajadores, con la situación laboral del agricultor, de salud y de calidad de vida. En este sector se comienza a trabajar desde muy joven, expuestos muchas veces a los agroquímicos, a la intemperie, con mucho frio o mucho calor, sin acceso a  una vivienda digna ni a una obra social. Entonces pensamos posibilidades de articulación que promovieran una mejora en la calidad de vida y una alternativa de producción, además del aprovechamiento de los desechos que tienen en la producción.

Hoja de ruta

El proyecto busca desarrollar dos pruebas a pequeña escala para luego poderse replicar hacia otros emprendimientos y usos.
  • Trabaja el proceso de preparación, conservación, envasado y etiquetado del desecho en origen, experimentando con la extracción de pigmentos y la elaboración de los tintes a partir de diferentes métodos.
  • Explora las distintas formas de aplicación de los tintes sobre textiles.
  • Diseña y confecciona textiles de mesa.
Para conocer más sobre el proyecto “Los colores de la agricultura marplatense”: https://www.youtube.com/watch?v=ALbFSB1GhMw&feature=youtu.be

¿Con cuántos actores articulan y de qué manera?

En los inicios encontramos que había gente trabajando desde hacía un tiempo en los tintes, con la idea de ser más sustentables en sus procesos. Así que, además de la cooperativa textil, aparecieron algunos artesanos del sector y emprendedoras del rubro.

Con el sector de la agricultura familiar tuvimos que enfrentar algunas dificultades en la articulación. Cuando los convocamos al comienzo, no se acercaban. Entonces nos acercamos nosotros a su espacio de asamblea y detectamos que era mejor acercarles un conocimiento ya elaborado, antes que sumarles otra exigencia de trabajo.
Luego empezamos a articular con otras organizaciones, como el espacio cultural La vía orgánica que tiene una huerta comunitaria. También articulamos con ECOMUNA, un barrio sustentable que se está gestando en Mar del Plata, que incluye un espacio para cultivos comunes, con la idea de que haya un espacio de cultivos para tintóreos. En estos dos espacios tenemos proyectado que funcionen las dos unidades pilotos del proyecto y que luego, si resulta factible en lo productivo y en lo económico, se pueda replicar en las diferentes familias agricultoras que estén interesadas.

Ahora estamos en la instancia de búsqueda de financiamiento. En 2018, el proyecto quedó preseleccionado para los premios de Latinoamérica Verde. Este año quedó nuevamente  seleccionado ahí y en el Programa Nacional de Emprendedores para el Desarrollo Sustentable (PROESUS) de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Recientemente se consagraron finalistas del concurso “Emprendé ConCiencia 2019” y pasaron a la etapa de capacitación en la ciudad de Bariloche. Estos reconocimientos sirven para darle visibilidad al proyecto, generar redes y aval a la hora de pedir financiamiento.

¿Cuáles fueron los aprendizajes obtenidos y qué dificultades enfrenta la gestión del proyecto?

Los aprendizajes son muchos. Nos propusimos desarrollar un proyecto de investigación activa buscando aportar también al conocimiento. Aprendemos mucho de los artesanos porque la experiencia vale mucho. Es un laboratorio constante de experiencia. Vamos aprendiendo y creciendo continuamente junto con el avance del proyecto.
Cuando surgen inconvenientes, hay instituciones como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Programa ProHuerta que siempre nos han apoyado. La limitación del financiamiento existe y nos falta apoyo económico en muchos casos, pero si uno pone en la balanza, las dificultades son menores.

¿Cómo piensa el equipo de trabajo el rol de las actividades que desempeñan en el marco del desarrollo socioeconómico del país? ¿Qué consideran ha funcionado y qué  aspectos deberían repensarse en este sentido?

Un aspecto a repensar son los vínculos que establecemos con las organizaciones. Por ejemplo, con las familias agricultoras, que son más cerradas, no son muy comunicativas y tienen dificultades para trasladarse. En este caso, fue necesario pensar y buscar estrategias diferentes para llegar a ellas.
Luego, tenemos que ser flexibles en cuanto al cronograma de trabajo, que en muchos casos y según las necesidades que van surgiendo, se ve alterado. En cuanto a los roles, dentro del equipo de trabajo tenemos personas que investigan, otras que producen y otras que aplican los conocimientos. Siempre trabajamos en red y cuidando la distribución de género. En nuestro caso, los varones tienen un rol más definido en general en el proyecto, mientras que las mujeres son más multifunción. El desafío es encontrar actividades para que se involucren más los varones porque, en general, cuando organizamos actividades, las que más se involucran son las mujeres.



* Integrante del Programa de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo Sustentable (CITIDES). Secretaría de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
PRODUCIDO POR LA DIRECCIÓN DE PRENSA Y COMUNICACIÓN DE LA SECRETARÍA DE GOBIERNO DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN PRODUCTIVA.