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  03-04-2018
Nota del mes

El agua como derecho y recurso esencial para la vida

Por Mora Laiño. Integrante del Programa de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo Sustentable (CITIDES). Ministerio de Ciencia.

Para la mayoría de los que habitamos en las ciudades, el ritual de abrir la canilla por la mañana para cepillarnos los dientes sucede casi como un acto reflejo, pero ¿qué pasaría si un día abriéramos la canilla y no saliera más agua? Lo que nos parece un escenario lejano o difícil de imaginar, es una problemática que actualmente enfrentan los habitantes de Ciudad del Cabo en Sudáfrica.
Durante las primeras semanas de abril se espera que suceda el “Día Cero”. Ese día, los 4 millones de habitantes de la urbe se quedarán sin agua, luego de la peor sequía ocurrida en la región en los últimos 100 años. Aún se desconoce la logística que se implementará para que cada habitante pueda acceder a su ración de 25 litros 1de agua por día habilitados.

En 2010 la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la Resolución 64/292, reconoció que el "derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos"2.
En materia de protección jurídica, el reconocimiento a nivel internacional del agua como derecho humano, ya sea a través de tratados como de declaraciones, es incorporado a nuestra Carta Magna y funciona como sustento de lo que ocurre en el ámbito de nuestro derecho interno.

Además, todos los tratados vinculados a los derechos humanos aprobados en el ámbito de las Naciones Unidas, de la que somos miembros, se aplican en nuestro país. De este modo, el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS #6) vinculado con garantizar el acceso a agua segura y el saneamiento, establecido en la Agenda 2030 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2015, también es un llamado a la acción en nuestro territorio.

La falta de acceso a agua para consumo humano es un fenómeno que se extiende a nivel mundial. Las estadísticas son contundentes. En la actualidad, no todos acceden fácilmente a una fuente de agua potable y segura para consumo, y distintos lugares del mundo no cuentan con una red que lleve agua a la gente. Muchos deben recorrer kilómetros para poder hacerse de este recurso.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), aproximadamente 3 de cada 10 personas en el mundo carecen de acceso a agua potable en su hogar, y 6 de cada 10, no poseen servicios de sanidad adecuados.3

UNICEF
Fuente: UNICEF, 2018

Un sistema de saneamiento deficiente se asocia a la transmisión de enfermedades como el cólera, la diarrea, la malaria, la hepatitis “A” y afecciones respiratorias, entre otras. El 80% de este tipo de enfermedades se vincula con el consumo de agua contaminada que genera 2 millones de muertes al año, en su mayoría niños menores de 5 años.

América Latina es una de las regiones con mayores reservas de agua dulce a nivel global, con alrededor del 31% 4 de las reservas mundiales. Sin embargo, la disponibilidad no garantiza el acceso a las reservas hídricas. Cada día son más las poblaciones afectadas por la falta de acceso al agua potable, y esta problemática presenta disparidades entre zonas urbanas, suburbanas, rurales y asentamientos informales.
La región latinoamericana es también una de las más afectadas por los fenómenos asociados al cambio climático: aumento de las inundaciones, extensos períodos de sequías y cambios en el uso del suelo, entre otros.

Fuente: Banco de imágenes – Programa CITIDES.
Fuente: Banco de imágenes – Programa CITIDES.

El agua es también un recurso fundamental para el desarrollo de las comunidades y el mejoramiento de su calidad de vida y del ambiente. De manera que los conflictos y debates en relación con este recurso no solo giran en torno a su escasez, sino también a las actividades vinculadas a un manejo inadecuado de este recurso y la contaminación de las cuencas hídricas, asociadas, por ejemplo, al uso de agroquímicos, el vertido de efluentes industriales y el derrame de agua cianurada.

La dinámica que han adoptado las industrias extractivas en América Latina, como la megaminería, la explotación de hidrocarburos no convencionales o el sistema agroindustrial, se vincula con un creciente uso intensivo e insustentable de lo que la economía clásica denomina recursos naturales. Otro de los aspectos problemáticos que se observan en este marco es el desconocimiento o relegación de las gestiones comunitarias que se organizan alrededor de lo que, según ciertas perspectivas, se denomina “bienes comunes de la naturaleza” (el agua, la tierra, el territorio, la biodiversidad, los hidrocarburos y minerales, la atmósfera, los genomas, etc.), como así también del derecho a la consulta y al consentimiento previo que el Estado debe garantizar como mecanismo de transparencia y acceso a la información sobre estos bienes.

Por su parte, el ámbito de la ciencia y la tecnología se configura como un espacio privilegiado para aportar al diseño de soluciones innovadoras que atiendan a estas problemáticas, para lo cual es fundamental dirigir los esfuerzos hacia desarrollos científicos, tecnológicos e innovativos que favorezcan un uso sustentable de los recursos naturales, incluido el recurso agua, como así también hacia la resolución de los problemas derivados de las diversas formas de producción insustentable.

El desafío consiste en integrar el debate sobre los mecanismos de gobernanza del agua con un enfoque de derecho y el mejoramiento de la infraestructura sanitaria en contextos de crecimiento demográfico e incremento de las desigualdades sociales. En otras palabras, se trata de gestionar los recursos hídricos de forma integral, lo cual implica considerar la demanda de agua de los diferentes sectores productivos, pero también la necesidad de asegurar el derecho a este recurso por parte de la población, y en particular de los sectores más vulnerables, si lo que se busca es promover un estilo de desarrollo bajo los principios de la sustentabilidad ambiental, económica y social.

El agua en números

• 2,1 billones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura (OMS/UNICEF 2017).
• 4,5 billones de personas carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura (OMS/UNICEF 2017).
• 340.000 niños menores de cinco años mueren cada año por enfermedades diarreicas (OMS/UNICEF 2017).
• La agricultura representa el 70% de la extracción mundial de agua (FAO, 2001).
• Aproximadamente el 75% de todas las extracciones de agua industrial se utilizan para la producción de energía (UNESCO, 2014).

Notas al pie:

1 Se calcula que una ducha de dos minutos y tirar de la cadena del baño implican 29 litros de agua.
2 La tutela del derecho al agua potable forma parte de diversos instrumentos internacionales, como la Declaración Mar del Plata (ONU, Conferencia del agua, 1977), la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979), la Declaración de La Haya sobre Medio Ambiente (1989) y la Declaración de Río sobre Ambiente y Desarrollo (1992), entre otros.
3 Informe del Programa Conjunto OMS/ UNICEF de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento (PCM):
http://www.who.int/water_sanitation_health/monitoring/mdg_es.pdf
4 En el caso de Argentina según el Censo de 2010 el 17,37 por ciento de la población no tiene acceso a la red de agua.

Referencias:
• La meta de los ODM relativa al agua potable y al saneamiento: El reto del decenio para las zonas urbanas y rurales. Organización Mundial de la Salud (OMS), Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). 2006. Disponible en: www.who.int/water_sanitation_health/monitoring/mdg_es.pdf.
• Informe sobre Desarrollo Humano 2006. Más allá de la escasez: Poder, pobreza y la crisis mundial del agua. PNUD, 2006
• El derecho al agua: folleto informativo nº 35. Naciones Unidas, ACNUDH, ONU-Hábitat, OMS, 2010.
http://redtecla.org
http://www.unwater.org


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